
Recientemente ha abierto las puertas el majestuoso Museo Balenciaga en Getaria, su objetivo es darnos a conocer todo lo relacionado a la alta costura, con creaciones que realmente llaman la atención a los fanáticos de la moda. En el sitio se puede ver toda la obra de Cristóbal Balenciaga, un modisto que creo sus vestidos como su fueran obras de arte o esculturas.
El recorrido del museo empieza en sus primeros diseños, cuando empezó a diseñar en su Guetaria natal y luego cuando se trasladó a San Sebastian, un sitio referente de la moda de aquella época. Entre sus primeros diseños se pueden ver algunos vestidos de novia poco convencionales, de colores muy oscuros. Durante la Guerra Civil española Cristóbal se fue a vivir a Paris.

En esa época empezó a crear indumentaria dividiéndola en las diferentes actividades sociales que tenían las mujeres, entre estas divisiones se podía encontrar ropa para ser usada durante el día, ropa para la noche y vestidos de novias.
Durante el día la ropa tenía un estilo funcional, confortable, cómodo con líneas simples y un corte impecable que les permite a las mujeres moverse con libertad. Los tejidos eran calidos y las prendas eras versátiles, por ejemplo, los abrigos que se veían de Balenciga durante esa época eran reversibles, también se usaban las capas o las cubre faldas.

En cambio los vestidos que se usaban por la noche eran totalmente diferentes, en ellos se permitía jugar con la audacia, mostrar las siluetas de una forma atrevida y decorarlos de forma lujosa, como apliques de crepe de seda o encajes y terciopelos únicos.
Balenciaga se caracterizaba por manejar el volumen de las prendas de forma única, en especial para mujeres con curvas, al vestirlas parecían esbeltas, altas y delgadas, es un especialista de la moda que por momentos parece convertirse en un mago o en un escultor que las hacia ver únicas en una coctail o fiesta.
Balenciaga se diferenciaba de muchos por cuidar, casi de manera obsesiva, los detalles, en todas sus prendas se puede ver un perfecto acabado.